
- Epa.
- ¿Qué pasó, brother?
- Bien, bien… Todo tranquilo, ¿y tú?
- ¿En serio? Tienes una cara medio rara. ¿Estás enfermo? ¿Te sientes bien? A ver, déjame ver si tienes fiebre… Pobrecito, vale. ¡Se nos malogró el muchacho!
- Deja la mariquera, chamo. No, no estoy enfermo. Es sólo que… estaba escuchando esa canción de John Lennon, sabes, la de ‘Imagine’.
- Ajá, y cuál es el peo, aparte de que la vaina es viejísima. Además, yo la he escuchado un poco de veces y nunca me ha dado por ponerme todo raro.
- Es que tú no le has parado a la letra, eso es lo que pasa. Y ¿quién dijo que porque sea vieja no es un canción de pinga?
- Claro que le he parado. Dice, “imagine all the people…tada-da-da da-dadaaaah”. Y cuando digo que es vieja es que es vieja, punto. No dije que si era mala o buena.
- ¿Ves? No le has parado bola bien. El tipo era un frito, pero un frito fino, un frito con ideas increíbles. Eso de la paz de verdad que lo pone a uno a pensar.
- El tipo era un frito porque con todos los culos que se levantaba prefirió meterse con la podrida de Yoko Ono. Primero, yo no me hubiera puesto así, todo serio con un solo culo. Segundo, la caraja era fea con cojones.
- ¿Quién coño está hablando de Yoko Ono? Que, por cierto, no quieres que te recuerde que hasta hace poco te tripeabas burda la versión electrónica de su canción ‘Walking on thin ice’. Lo que yo te estoy diciendo es que el mensaje de la canción de Lennon es paradójico, o casi paradójico.
- ¿Por qué paradójico? ¿No se trata de la paz? ¿Qué puede ser más simple que la idea de no-al-fuego?
- Es paradójico porque implica que la humanidad tiene que unirse para dar un paso evolutivo enorme, en conjunto, usando como medio algo que ha fracasado por muchos siglos, a pesar de todo el bien que también nos ha traído: la palabra. Sería tan fácil como decir ya basta, y que más nadie use la fuerza, que las fábricas de armas cierren y que esos recursos se empleen para el beneficio de todos. Que el humano conciba esa idea y que no pueda ejecutarla, por meras razones humanas, es paradójico y turbante.
- Chamo, te fritaste. Igual que Lennon, te fritaste… mal.
- ¡No seas guevón! Al contrario, frito es el que promueve la guerra y las armas, o el que es apático.
- Sería idiota decir que no tienes razón, pero eso que propones es una ilusión, brother. Una… cómo es que le dicen, utopía.
- Con esa excusa estamos dejando que pasen los años y sigamos matándonos. Créeme, prefiero apostarle a la utopía.
- ¿Y qué puedes hacer tú al respecto?
- Yo ya estoy haciendo algo al respecto, te estoy convenciendo, te estoy poniendo del lado de la paz.
- Yo siempre he estado del lado de la paz. Lo único es que antes no me había puesto a pensar bien en la vaina. Es más, creo que todos nacemos del lado de la paz y todo.
- Opino lo mismo. ¿Qué será lo que nos jode?
- La música, por ejemplo. La televisión… y tantas otras cosas. ¿No ves que nos están acribillando con distracciones?
- Ahora eres tú el que está frito, chamo. Es más, baja la voz, que seguramente nos están escuchando.
- Búrlate, guevón. Pero, como tú mismo dijiste, si pensáramos un poco más pudiéramos darnos cuenta de todo lo que necesita un cambio. La guerra, o sea, la falta de paz, es un excelente ejemplo.
- ¿Te quieres meter a filósofo? Pensar no paga.
- ¿Quién te entiende? Fuiste tú quien empezó con el temita este de cambiar el mundo y ahora, cuando te propongo algo verdaderamente grande, te asustas.
- No has propuesto absolutamente nada. Sólo dijiste que estamos siendo bombadeados por mil distracciones.
- Exacto. Y al decir eso propongo que hagamos resistencia, que nos llenemos de escudos.
- ¿Que apaguemos la televisión? ¿Que no escuchemos a los políticos? ¿Que no hagamos caso de los comerciales y que los evitemos a toda costa?
- Algo así.
- Lo que quieres es alienarte de la sociedad.
- Tal vez. Pero es que si seguimos atada a ella no tendremos la libertad necesaria para encontrarle remedio a sus males.
- También a ti te ha picado el mosquito de Lennon, parece.
- Más que un mosquito creo que es un virus, y me lo pegaste tú.
(risas)
- La verdad es que el mundo es una mierda.
- Sí, una cagada.
- ¿Qué vamos a hacer?
- No sé. ¿Qué hora es?
- Las diez y cuarto.
- Se está haciendo tarde. ¿Un dominó y unas cervecitas?
- Dale.
- Bueno, déjame llamar a Nando.
- Fino. Yo voy a llamar a las chicas, a ver si se animan a venir.
- Pero ¿tú quieres jugar dominó o qué?
- Quiero cambiar el mundo. Pero voy a empezar por cambiar esta situación de sequía, que hace tiempo que no le doy de comer a la nutria.
(risas)
- Mereces el Nóbel de la paz, Oliverio wanna-be.
- Primero se lo darían a Clinton que a mí, si es para eso.
- ¿A cuál de los dos, a Bill o a Hillary?
- ¿A cuál crees? ¿A cuál crees?
(risas)
- ¿Qué pasó, brother?
- Bien, bien… Todo tranquilo, ¿y tú?
- ¿En serio? Tienes una cara medio rara. ¿Estás enfermo? ¿Te sientes bien? A ver, déjame ver si tienes fiebre… Pobrecito, vale. ¡Se nos malogró el muchacho!
- Deja la mariquera, chamo. No, no estoy enfermo. Es sólo que… estaba escuchando esa canción de John Lennon, sabes, la de ‘Imagine’.
- Ajá, y cuál es el peo, aparte de que la vaina es viejísima. Además, yo la he escuchado un poco de veces y nunca me ha dado por ponerme todo raro.
- Es que tú no le has parado a la letra, eso es lo que pasa. Y ¿quién dijo que porque sea vieja no es un canción de pinga?
- Claro que le he parado. Dice, “imagine all the people…tada-da-da da-dadaaaah”. Y cuando digo que es vieja es que es vieja, punto. No dije que si era mala o buena.
- ¿Ves? No le has parado bola bien. El tipo era un frito, pero un frito fino, un frito con ideas increíbles. Eso de la paz de verdad que lo pone a uno a pensar.
- El tipo era un frito porque con todos los culos que se levantaba prefirió meterse con la podrida de Yoko Ono. Primero, yo no me hubiera puesto así, todo serio con un solo culo. Segundo, la caraja era fea con cojones.
- ¿Quién coño está hablando de Yoko Ono? Que, por cierto, no quieres que te recuerde que hasta hace poco te tripeabas burda la versión electrónica de su canción ‘Walking on thin ice’. Lo que yo te estoy diciendo es que el mensaje de la canción de Lennon es paradójico, o casi paradójico.
- ¿Por qué paradójico? ¿No se trata de la paz? ¿Qué puede ser más simple que la idea de no-al-fuego?
- Es paradójico porque implica que la humanidad tiene que unirse para dar un paso evolutivo enorme, en conjunto, usando como medio algo que ha fracasado por muchos siglos, a pesar de todo el bien que también nos ha traído: la palabra. Sería tan fácil como decir ya basta, y que más nadie use la fuerza, que las fábricas de armas cierren y que esos recursos se empleen para el beneficio de todos. Que el humano conciba esa idea y que no pueda ejecutarla, por meras razones humanas, es paradójico y turbante.
- Chamo, te fritaste. Igual que Lennon, te fritaste… mal.
- ¡No seas guevón! Al contrario, frito es el que promueve la guerra y las armas, o el que es apático.
- Sería idiota decir que no tienes razón, pero eso que propones es una ilusión, brother. Una… cómo es que le dicen, utopía.
- Con esa excusa estamos dejando que pasen los años y sigamos matándonos. Créeme, prefiero apostarle a la utopía.
- ¿Y qué puedes hacer tú al respecto?
- Yo ya estoy haciendo algo al respecto, te estoy convenciendo, te estoy poniendo del lado de la paz.
- Yo siempre he estado del lado de la paz. Lo único es que antes no me había puesto a pensar bien en la vaina. Es más, creo que todos nacemos del lado de la paz y todo.
- Opino lo mismo. ¿Qué será lo que nos jode?
- La música, por ejemplo. La televisión… y tantas otras cosas. ¿No ves que nos están acribillando con distracciones?
- Ahora eres tú el que está frito, chamo. Es más, baja la voz, que seguramente nos están escuchando.
- Búrlate, guevón. Pero, como tú mismo dijiste, si pensáramos un poco más pudiéramos darnos cuenta de todo lo que necesita un cambio. La guerra, o sea, la falta de paz, es un excelente ejemplo.
- ¿Te quieres meter a filósofo? Pensar no paga.
- ¿Quién te entiende? Fuiste tú quien empezó con el temita este de cambiar el mundo y ahora, cuando te propongo algo verdaderamente grande, te asustas.
- No has propuesto absolutamente nada. Sólo dijiste que estamos siendo bombadeados por mil distracciones.
- Exacto. Y al decir eso propongo que hagamos resistencia, que nos llenemos de escudos.
- ¿Que apaguemos la televisión? ¿Que no escuchemos a los políticos? ¿Que no hagamos caso de los comerciales y que los evitemos a toda costa?
- Algo así.
- Lo que quieres es alienarte de la sociedad.
- Tal vez. Pero es que si seguimos atada a ella no tendremos la libertad necesaria para encontrarle remedio a sus males.
- También a ti te ha picado el mosquito de Lennon, parece.
- Más que un mosquito creo que es un virus, y me lo pegaste tú.
(risas)
- La verdad es que el mundo es una mierda.
- Sí, una cagada.
- ¿Qué vamos a hacer?
- No sé. ¿Qué hora es?
- Las diez y cuarto.
- Se está haciendo tarde. ¿Un dominó y unas cervecitas?
- Dale.
- Bueno, déjame llamar a Nando.
- Fino. Yo voy a llamar a las chicas, a ver si se animan a venir.
- Pero ¿tú quieres jugar dominó o qué?
- Quiero cambiar el mundo. Pero voy a empezar por cambiar esta situación de sequía, que hace tiempo que no le doy de comer a la nutria.
(risas)
- Mereces el Nóbel de la paz, Oliverio wanna-be.
- Primero se lo darían a Clinton que a mí, si es para eso.
- ¿A cuál de los dos, a Bill o a Hillary?
- ¿A cuál crees? ¿A cuál crees?
(risas)
2 comments:
Mientras escribimos algo, un manifiesto o algo asi, que vaya a ser el primer post, puse esto para que se entretengan... La paz empieza con una pipa, dicen, jaja.
La vida empieza con una pipa ;)
Este proyecto me anima, y que mejor entrada que la inspiración que aún siembra Lennon. Arrancar de la admiración es el primer paso.
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